"IAN BROWN"
(ENTREVISTA DE EMOL)
Como líder y voz de Stone Roses, Ian Brown siguió la huella de los elegidos: una vida breve -apenas dos discos en cinco años- pero con una marca a fuego en el pop de los últimos 20 años. Si los ‘80 fueron patrimonio de The Smiths y The Cure, los ‘90 les pertenecieron a los Stone Roses. Ellos elaboraron la receta que mezcló guitarras, electrónica y melodías espaciales y que definió el desgano generacional masificado por los hermanos Gallagher, de Oasis.
Su debut homónimo de 1989 fue elegido por The Guardian como el mejor álbum de la historia -por sobre la música de los Beatles- y no hay conteo que no los ubique en los lugares de avanzada. Los rastros de su herencia se pueden detectar a lo largo de todos los ‘90 y el nuevo siglo, desde Blur hasta Kasabian, desde Los Tres hasta Babasónicos.
“Con los años se ha vuelto curioso ese fanatismo. No sé por qué dicen que soy el padre del brit pop”, dice Ian Brown, al otro lado del teléfono, casi con molestia, como si su mundo siguiera encapsulado en su Manchester natal y con la arrogancia que patentó como marca de fábrica.
La fiesta interminable
-¿En qué expresión ve hoy el legado del sonido de Manchester?
“Mmmm (piensa)....la verdad, no soy un gran seguidor de la música de guitarras. Hasta hace un tiempo lo hacía, pero creo que hoy no. No me interesan ya las bandas con guitarras, que suenan a nostalgia, con melodías de los ‘60... creo que eso ya no va conmigo. Hoy mi música favorita es la música de Jamaica, el sonido negro, el hip-hop. Es lo que me interesa y ahí creo que está lo más honesto”.
-Es curioso que piense eso quien precisamente hizo retornar el sonido de guitarras de los ‘60 a la década de los ‘90.
“Puede ser. Hay grupos interesantes hoy y también los hubo hace diez años. Bandas grandiosas. Pero en lo personal no es algo que me mantenga ocupado”.
-¿Qué recuerdos tienes de haber crecido en una ciudad como Manchester?
“Los buenos recuerdos siempre son mejores que los malos. En realidad, de Manchester, de mis inicios en la música y de Stone Roses sólo tengo buenos recuerdos. Fueron días fantásticos, estuvimos cinco años desempleados antes de hacer el primer disco. Dos años después, todo cambió y estabas en lugares tan lejanos como Japón y todos coreaban tus camciones. En realidad, fueron días excitantes”.
-Entonces, ¿por qué la banda tuvo una vida tan breve y terminó separándose con sólo dos discos?
“Creo que la industria nos mató a todos. Es lo peor que puede existir. Nos agotó la sobreexposición y que no tuviéramos la libertad para manejar nuestra carrera. Por ahora, no hay ninguna opción de que nos juntemos. Si lo hacemos, sería por el dinero, y ésa jamás fue nuestra idea”.
-Cuando Stone Roses se disolvió, dijiste precisamente que estabas hastiado de la industria. ¿Hoy piensas lo mismo?
“Claro que sí, sobre todo hoy que hay muchas formas y caminos independientes para potenciar y mostrar música. Por eso gente como yo, británica y europea, puede disfrutar de música como la africana y abrir un poco su mundo”.
-¿No te has visto con ninguno de tus compañeros el último tiempo?
“Sólo veo a Mani (actual bajista de Primal Scream). Nos telefoneamos, conversamos y nos hemos juntado un par de veces. Somos muy amigos. Con John Squire (guitarrista y una de las partes creativas del conjunto) jamás me volví a ver. Desde el preciso momento en que se acabó Stone Roses, nunca más hablamos”.
Días en solitario
-En solitario has lanzado cinco discos. Casi todos son más variados y tienen más electrónica de lo que mostraste en Stone Roses. ¿Puede ser esa la principal diferencia?
“Creo que definitivamente los míos son más originales. Stone Roses tuvo su raíz en los ‘60. Nuestro segundo disco tuvo mucho de la música de los ‘70. Responden totalmente a la lógica musical que se daba hace unos 20 años. En cambio creo que los míos están más impregnados de matices, estilos, música diversa. Tienen otro estilo”.
-¿Qué planes tienes para 2007? ¿Opción de un nuevo álbum?
“Si estoy escribiendo mi próximo disco, que espero salga en febrero. Siempre estoy trabajando en muchas cosas. En noviembre, antes de pasar por Chile y Argentina, estaré en Hong Kong grabando el disco. Volveré a fin de año para darle los retoques finales.
Como muestra de su noviazgo durante años con una mexicana y de su conocimiento de otras culturas, Brown se despide en perfecto español: “Muchas gracias por todo. Hasta luego y nos vemos en el show”. Un lujo.




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